domingo, 22 de diciembre de 2013

Microrrelato I


Se sentaron enfrente y ella le puso delante un trozo de papel. Ella, con esa seguridad tan  abrumadora le explicó que bajo ese contrato le prometía el amor más puro, sincero, fuerte y pasional que jamás haya conocido el ser humano. Un amor con límites y condiciones.
Él cerró los ojos por unos segundos y tembloroso cogió la pluma para firmar el papel, nada más terminar su torcida rúbrica, sonrió triunfador, pues con entusiasmo puso la primera condición:

Que el único límite fuese el infinito


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