lunes, 23 de diciembre de 2013

De siempre en siempre

Ahora que ya no me humedeces las sábanas, sino la mirada, 
que los escalofríos no son por tus manos arrancándome la ropa a trompicones, 
 es la rabia que me recorre las venas cuando pienso en tu nombre.
Ahora que tu sudor no es el que me alimenta ni tu recuerdo recorre mi cabeza
y se me torna en negativo la sonrisa 
cuando digo con extrema valentía 
que ahora ya no me duelen ni los labios, 
ni los de arriba ni los de abajo, 
porque no dejo que nadie me los muerda.


Ni lo necesito.

Ahora, que te me antojas extraño y ajeno, 
que no existe el miedo, 
que solo hay odio de un recuerdo errante 
que se pasea por mi mente de cuando en cuando, 
de noche en noche, 
de vez en vez… 
y algunas veces de siempre en siempre.

Ahora es cuando cierro los ojos y mi gesto frío y etéreo se vuelve eterno y te quiere, pero lejos. Lo siento.



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