Quiero ir al cine por la noche, en la última sesión del día y que me pase más tiempo pendiente de tus caricias que del argumento de la película. Quiero ir a beber contigo, a cualquier antro que nos de algo que nos queme la garganta cuando gimamos nuestro nombre más tarde y volver a casa de la mano, sintiendo miles de mariposas en la boca del estómago y nos riamos ebrios el uno del otro. Quiero amanecer enredada entre las sábanas y tu ropa, que estés a mi lado pero a la distancia justa para no agobiarme, pensando en qué coño se me pasó por la cabeza la noche anterior y en qué detalles puedo contar y cuales son solo para mi recuerdo. Quiero pasar un rato pensando qué ponerme para impresionarte, aunque a ti nunca te importe qué lleve y solo te interese quitármelo. Que conozcas cada lunar de mi cuerpo, cada poro y cada acción de mis labios al besarte, pero que no te atrevas a acercarte a mi corazón. Que sepas qué me gusta y qué odio, sin conocer cada secreto y cada demonio.
No quiero que me intentes proteger, ni que hagas subir al séptimo cielo. No me quiero poner nerviosa, triste y ansiosa porque no me respondes a los mensajes que te dejo. No quiero depender de ti. Quiero que me guste lo mejor de ti y alejarme de lo malo, sin llegar a enamorarme de cada detalle. Quiero llegar a casa alegre por el tiempo que pasé contigo sin si quiera pensar en el que no pasaré junto a ti, porque estoy bien contigo, igual de bien que sin ti.
No quiero que tu nombre se vea acompañado de nostalgia y jamás hablar de anhelo.
No quiero amor, ni nada que me haga perder la razón.
No quiero que vengas creyendo que tu misión es hacerme feliz, quiero que te quedes, sin mayor intención que compartir mi felicidad y tú quieras compartir la tuya.
No te quiero héroe, te quiero compañero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario